Martha, mi mujer, es una madre excepcional que durante mucho tiempo fue el padre ausente de mis hijos. Cuando conocí a Martha hace 20 años me enamoré de sus ojos verdes, grandes, intensos. Poco a poco nos fuimos conociendo hasta que entablamos una relación que duró hasta hoy, a pesar de los malos ratos y de las tormentas por las que hemos tenido que pasar como pareja.
Martha ha sido una madre difícil de igualar por su dedicación y amor a nuestros hijos. Durante mi ausencia ha sido capaz de educar a mis hijos, cuidar de ellos de manera impecable e implacable y darles salud y cultura. Todo eso sin descuidar su trabajo y su profesión.
Por eso, ella merece mucho de esas felicitaciones que he recibido yo hoy. Tal vez las merece todas.
Un beso muy grande para tí Martica, por ser tan papá. Te amo,
Papá.
domingo, 20 de junio de 2010
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2 comentarios:
gracias mi amor pero nunca estuve sola...siempre estabas allí junto a nosostros y tu cariño que nunca faltó, tu amor y dedicación nos daba fuerzas para vivir.La misma fuerza que tenemos hoy en la lucha por estar unidos todos, por siempre,
tu martica siempre...
Gracias mi amor, pero nunca estuve sola...siempre estabas allí junto a nosostros y tu cariño que nunca faltó, tu amor y dedicación nos daba fuerzas para vivir.La misma fuerza que tenemos hoy en la lucha por estar unidos todos, por siempre,
tu martica siempre...
20 de junio de 2010
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