domingo, 20 de junio de 2010

Día de los Padres

Hoy pudiera estar triste para cualquier padre que tiene sus hijos lejos. Pero no, para mí no lo será, no puede serlo. Mis hijos son el mejor regalo que me ha dado la vida. Son mi razón de ser y de vivir y por ellos trabajo sin descanso para que su futuro sea seguro. He tenido siempre la total convicción de que nuestros hijos tienen que vivir en un ambiente de libertad y oportunidades y hace muchos años tomamos la decisión de hacer todo lo posible por garantizar ese ambiente. La decisión fue muy obvia y no voy a contarla de nuevo, pero el camino que tomamos mi mujer y yo está muy lejos de aquellas calles enfangadas o polvorientas del Reparto Juanito, en Camagüey.
Mis hijos saldrán de Cuba, estarán con nosotros porque es lo legítimo y humano. Ellos saben que esta es una etapa en nuestras vidas, que pasará de un momento a otro y como es lógico solo nos quedará el sabor amargo de la separación temporal forzada. Alguien tendrá que explicarnos algún día y quien sabe si pagar por el daño psicosocial que le están haciendo a mis niños.
Un beso grande a Paula, Roly y Pipo. Los amo con toda mi vida.
Papá.

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